|
En un país como el nuestro, con un acelerado desarrollo turístico, donde existen grandes cantidades de lagos y ríos posibles de navegar, no es extraño encontrar innovaciones que potencien cada una de las ofertas, pero los limites a nivel mundial en este ámbito pueden no ser convencionales cuando se habla de buses, porque unidades de turismo hay en todos lados, más o menos lujosos, con mayor o menor capacidad de pasajeros, pero muy pocos que además floten y naveguen, apuesta que poco a poco va tomando forma en los increíbles Buses Anfibios.
Por: Daniel Larenas N.
www.chilebuses.cl

A inicios de 1900 se dio inicio a la industria de estos vehículos, tecnología que se vio potenciada principalmente en el área militar y que hasta nuestros días ha visto el nacimiento de una gran cantidad de modelos anfibios, que incluyen automóviles, motos, camiones y por supuesto también buses, estos últimos diseñados exclusivamente para turismo. En 1985 aparece en Canadá el rudimentario “AmphiBus” creado por Jacques Tourigny para viajar por la ciudad de Montreal y luego navegar -en el mismo bus- el río Saint-Laurent, conociendo la historia, la arquitectura y la geografía del tercer centro turístico canadiense, luego de Vancouver y Toronto. La novedosa idea resulto todo un éxito comercial y fue galardonada con el “Ulysses Prise” en 1990, premio otorgado en Canadá al turismo de excelencia. En base a esta experiencia, el año 2001 aparece un segundo “AmphiBus” de fabricación canadiense, bastante más moderno y rápido que el primero (60 kmph en tierra y 60 kmph en el agua), el que es destinado para conocer la ciudad de Toronto y navegar el Lago Ontario, visitando en 90 minutos una veintena de lugares, sitios históricos y vías fluviales. Ottawa, ciudad capital canadiense tampoco quedó atrás y también cuenta con otro bus anfibio llamado “Lady Dive Amphibus” que cumple la misma función pasando por los sitios históricos del casco de la majestuosa Ottawa, continuando con el crucero por el río.

Pero no solo en Canadá han tenido éxito los Buses Anfibios, también en Europa han aprovechado la dualidad de este tipo de buses para sacar el máximo provecho a estas unidades que salen completamente de lo común y provocan la curiosidad de realizar un viaje, por ejemplo en Bélgica es posible navegar los lagos del Eau d'Heure por medio del anfibio "Le Crocodile Rouge" o en Londres donde el “Titania” de “Duck Tours” realiza un completo recorrido por Westminster en un legitimo anfibio “Dukws”, el mismo utilizado en la Segunda Guerra Mundial y que para convertirlo en el “pato turístico” de hoy, costó más de 200.000 dólares. Si bien no es propiamente un bus, su pasado lleno de historia hace aun más llamativo el viajar en él.

Pero el que más sorprende por su semejanza a un bus normal (por su carrocería), aun siendo también anfibio, es el “Amphicoach”, que es sin duda una de las atracciones turísticas de Valletta, ciudad Capital de Malta. Es además el primer bus anfibio que cumple con la rigurosa legislación europea, con sus exigencias marítimas y para buses, incluyendo medidas de seguridad, niveles de ruido, niveles de emisión de gases, etc. (Euro 3 y Euro 4), diseñado tanto para agua dulce como para agua salada y completamente antihundible. Su capacidad máxima es de 50 pasajeros, dependiendo de la disposición y los accesorios opcionales escogidos como por ejemplo equipo Gps, sistema de retractación de ruedas en el casco para navegar permitiéndole alcanzar altas velocidades incluso totalmente cargado, baño, aire acondicionado, rampa para minusválidos, etc. compitiendo en carretera y ciudad con cualquier bus estándar en términos de funcionamiento, maniobrabilidad, estabilidad, comodidad y seguridad, esto sumado a sus capacidades de navegación alabadas por expertos marítimos europeos.

Creado por George Smith, escocés avecindado en Malta, el primer modelo fue hecho de manera casi artesanal en este mismo país, claro que con una férrea supervisión inglesa. El valor de esta primera unidad fue de USD 520.000 y tuvo tanto éxito que inmediatamente comenzaron a proyectar y fabricar la segunda versión del “Amphicoach”, de estilo más moderno, en base a un bus de la carrocera china Zonda, equipado de fábrica con un sistema de propulsión eléctrico, frenos Abs, computador central con panel de control digital, pantallas lcd, cinturones de seguridad en cada asiento, chalecos salvavidas, cohetes de señales, ganchos de barco, salvavidas etc. Tiene una garantía de un año y ya tiene pedidos desde Corea, Australia y también de Europa. Su proyección de exportaciones ya ha sido estimada en 12 unidades por año.


Esta última versión lanzada al mercado en 2007, el “Amphicoach 2”, es a todas luces un vehículo realmente sorprendente, sobre todo al verlo sumergirse, porque inversamente a la aceleración que realiza para ello y el golpe que da en el agua es apenas perceptible en el interior.
A pesar de lo poco probable que resultaría verlo en Chile, sería una gran solución para viajar entre lagos o en la carretera austral tan interrumpida por ríos y fiordos, puesto que tal como era la idea de George Smith al diseñarlo, se trata de algo “tan seguro como una caja fuerte y tan cómodo como un bus de lujo”, es entonces toda una alternativa para el desarrollo del turismo y un considerable avance tecnológico para el mercado de los buses.
|